Durante la presentación de su libro «No me pudiste matar», el periodista Ciro Gómez Leyva aprovechó el espacio para lanzar un nuevo ataque contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien responsabilizó indirectamente del atentado armado que sufrió en 2022.
En entrevista con Denise Maerker, Gómez Leyva relató los hechos del atentado en su contra, pero desvió rápidamente la conversación hacia una crítica política, sugiriendo que el discurso de AMLO en su contra habría contribuido a generar un ambiente hostil que derivó en el ataque.
Lo paradójico es que, pese a referirse con cierto grado de indulgencia a su agresor —quien disparó nueve veces contra su camioneta—, reservó sus palabras más duras para el exmandatario, afirmando que «que Dios lo bendiga… y que se vaya al diablo«, en clara señal de resentimiento.
Maerker lo confrontó con una observación directa, sugiriendo que era más benevolente con el autor material del atentado que con López Obrador. Gómez Leyva no negó esa percepción y, por el contrario, insistió en que el discurso del presidente había sido parte de una estrategia para “debilitarlo”.
Las declaraciones no pasaron desapercibidas. El senador morenista Gerardo Fernández Noroña respondió en redes sociales, acusando al periodista de ser «rencoroso» y “centavero«, además de actuar movido por intereses personales. Para Noroña, el ataque de Gómez Leyva es una muestra del papel que juegan algunos medios como opositores políticos, disfrazando de periodismo lo que en realidad es una narrativa conservadora.
Este episodio confirma que, incluso tras la salida de AMLO de la presidencia, los voceros de la derecha mediática siguen utilizando cualquier oportunidad para arremeter contra la Cuarta Transformación, dejando de lado la objetividad y profundizando la polarización.
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