El empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de Grupo Salinas, intentó abrir un diálogo con la presidenta Claudia Sheinbaum para renegociar la millonaria deuda fiscal que sus empresas tienen con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que asciende a 74 mil millones de pesos. A través de un mensaje en la red social X, Salinas Pliego propuso una mesa de negociación seria y transparente para discutir cómo resolver la deuda, que incluye impuestos, actualizaciones y recargos derivados de más de 30 litigios vigentes con el SAT.
El magnate, conocido por su poder en TV Azteca y Grupo Elektra, hizo un llamado a la presidenta para que su equipo y el gobierno federal pudieran sentarse juntos a encontrar una solución justa que permita a sus empresas saldar su deuda fiscal. Salinas Pliego aseguró que sus empresas están dispuestas a pagar lo que corresponde, pero subrayó que lo que realmente estaba en juego era la confianza empresarial en el país.
La tajante respuesta de Sheinbaum
A pesar de la invitación de Salinas Pliego, Claudia Sheinbaum no dudó en rechazar la propuesta y dejó claro que no cedería ante las presiones del empresario. En una conferencia desde Palacio Nacional, la presidenta respondió con firmeza, destacando que el pago de impuestos no es negociable.
“Esto no es un asunto de negociación en lo oscurito. Los tiempos de esos acuerdos ya quedaron atrás”, afirmó Sheinbaum, al tiempo que subrayó que el gobierno federal está comprometido con la justicia fiscal y el Estado de Derecho. La mandataria recordó las palabras de Benito Juárez, quien dijo que “nada ni nadie está por encima de la ley”, dejando claro que no permitiría que los grandes empresarios evadieran sus responsabilidades fiscales mediante acuerdos políticos.
Sin acuerdos fuera de la ley
Sheinbaum, en su intervención, también insistió en que el gobierno de la Cuarta Transformación está abierto al diálogo con todos los ciudadanos, pero en términos de cumplimiento de la ley. No habrá negociaciones especiales ni acuerdos secretos, como ocurrió en administraciones anteriores, donde grandes corporativos lograron reducir su carga fiscal a través de acuerdos fuera del marco legal.
La presidenta también destacó que, aunque el SAT está dispuesto a escuchar a los contribuyentes y revisar sus casos, no existe margen para negociar qué impuestos se pagan o no se pagan. “El pago de impuestos es un tema de cumplimiento legal, no de negociación política”, reiteró Sheinbaum, asegurando que su administración seguirá fortaleciendo la recaudación fiscal bajo los principios de transparencia y equidad.
Una batalla por la confianza empresarial y la justicia fiscal
Salinas Pliego, al ser uno de los empresarios más poderosos de México, no es ajeno a las críticas por su alta deuda fiscal. A lo largo de los últimos años, el dueño de Grupo Salinas ha sido señalado por evadir impuestos y recurrir a estrategias legales para retrasar el pago de sus adeudos. Sin embargo, su reciente propuesta de diálogo con Sheinbaum refleja un intento por reconstruir su imagen y posicionarse como un actor dispuesto a resolver el problema que su deuda representa.
Por su parte, Claudia Sheinbaum, al rechazar cualquier tipo de negociación secreta, ha dejado claro que su prioridad es garantizar la justicia fiscal. En este sentido, la presidenta se ha mostrado firme en su compromiso por erradicar las prácticas de evasión fiscal y presionar a los grandes corporativos a cumplir con sus responsabilidades fiscales, sin importar su tamaño o influencia.
El futuro de la relación entre gobierno y grandes corporaciones
La negativa de Sheinbaum a aceptar la propuesta de Salinas Pliego marca un hito en la relación entre el gobierno y los grandes empresarios en México. Mientras que algunos empresarios como Salinas Pliego intentan presionar para obtener acuerdos especiales, la presidenta ha optado por mantener su postura de que el cumplimiento de la ley es innegociable.
Este intercambio pone de manifiesto una lucha por equilibrar los intereses económicos con la necesidad de fortalecer el sistema fiscal. En este contexto, Sheinbaum se ha convertido en una figura clave en la batalla por la transparencia fiscal y el fortalecimiento del Estado de Derecho, mientras que Salinas Pliego, tras su intento de negociación, sigue siendo uno de los deudores más notorios del país.
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