El programa Atypical Te Ve dejó en claro, una vez más, la distancia entre los discursos de la oposición conservadora y los intereses de la nación mexicana. En su más reciente emisión, Carlos Alazraki propuso que Alejandro “Alito” Moreno viajara a España para decirle al rey que “los amamos, que somos uno mismo” y que las pendejadas que dice Titina, AMLO y su esposa son puras pendejadas”.
La frase, que Moreno celebró al grado de sugerir hacer un programa desde España, no es una ocurrencia inocente: es un guiño explícito a una visión política que añora el tutelaje colonial, que busca respaldo no en la ciudadanía mexicana, sino en símbolos externos de poder. Así como en otras ocasiones la derecha mexicana ha clamado por la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos del país, ahora se suma la invocación al monarca español como supuesto árbitro de la política nacional.
Este gesto revela una contradicción profunda: mientras se presume patriotismo en campaña, en la práctica se exhibe una subordinación simbólica ante potencias extranjeras. No es una crítica política legítima, sino una rendición discursiva que alimenta la idea de que México no puede decidir por sí mismo y debe buscar aprobación en Washington o Madrid.
La línea conservadora se refuerza con la exaltación de personajes como Ricardo Salinas Pliego, a quien Moreno describió como “un mexicano ejemplar, echado para adelante”. El elogio omite los escándalos de evasión fiscal y pleitos judiciales que acompañan al empresario, y lo coloca como modelo de éxito dentro de una narrativa elitista: el millonario como héroe, mientras se invisibiliza la precariedad laboral y la desigualdad que persisten en la mayoría de los hogares mexicanos.
La derecha mexicana, en voz de Alazraki y “Alito”, muestra que su horizonte político no es la independencia ni la autodeterminación, sino la tutela externa. Ayer fue el llamado a Estados Unidos, hoy es la reverencia al rey de España. En ambos casos, el mensaje es el mismo: un conservadurismo que prefiere la sombra del colonialismo antes que la madurez democrática.
Foto: Redes
