En su más reciente programa, los comentaristas Beatriz Pagés y Javier Lozano volvieron a utilizar su espacio en Atypical Te Ve para lanzar una andanada de ataques contra Noroña, Morena, el oficialismo y prácticamente todo lo que se mueve en la arena política mexicana.
Sin embargo, más allá del análisis, sus intervenciones parecen cada vez más un espectáculo de desahogo personal y oportunismo mediático.
Durante la emisión, Pagés se refirió al PAN con un tono desafiante, pidiendo que el partido “hable sin miedo” y use un lenguaje más vulgar y directo. Según ella, los partidos tradicionales “han sido demasiado prudentes”. Pero su mensaje, lejos de invitar a la autocrítica, reveló un desprecio por el debate serio y una normalización del insulto como herramienta política.
Resulta irónico que quien se presenta como periodista y defensora de la democracia promueva la vulgaridad como fórmula para recuperar credibilidad, cuando lo que México necesita es justamente lo contrario: altura de miras, argumentos y respeto.
Por su parte, Javier Lozano —quien ha transitado por más partidos que ideas coherentes— aplaudió la actitud del priista Alejandro Moreno, el mismo dirigente acusado de corrupción y de haber hundido al PRI en sus peores niveles históricos. Defender a “Alito” como símbolo de firmeza solo exhibe la falta de autocrítica de quienes antes lo condenaban y hoy lo celebran por conveniencia.
Ambos conductores insistieron en que la oposición debe ser más “contundente” frente a Morena. Sin embargo, la supuesta valentía que reclaman parece reducirse a lanzar ofensas desde la comodidad de un estudio de televisión, sin proponer nada que eleve el debate ni beneficie a la ciudadanía.
En otro momento, Pagés arremetió contra el senador Gerardo Fernández Noroña, afirmando que su sola mención “ensucia las pantallas”. Con este tipo de declaraciones, Pagés se coloca en el mismo terreno que critica: el de la intolerancia, la soberbia y el desprecio por la pluralidad.
Resulta preocupante que figuras con trayectoria en medios y política promuevan un discurso basado en el enojo y el escarnio. Atypical Te Ve, que se presenta como espacio “libre e independiente”, parece haberse convertido en una tribuna de resentimiento donde la vulgaridad sustituye a la razón.
Al final, las palabras de Pagés y Lozano dejan una sensación amarga: no buscan construir una oposición sólida, sino capitalizar la frustración ciudadana con frases provocadoras y gestos teatrales.
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