Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, Senador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y presidente nacional del mismo partido, ha sido objeto de críticas por acumular un total de 21 ausencias en el Senado de la República desde el inicio de la LXVI Legislatura en septiembre de 2024. Este dato refleja que el político ha faltado a un 20% de las 102 sesiones celebradas hasta la fecha.
Según los registros oficiales del Senado, la mayoría de estas ausencias se deben a sus viajes internacionales en los cuales participa como «observador electoral» o es invitado a encuentros con figuras políticas de derecha. Sin embargo, estas frecuentes ausencias no han pasado desapercibidas entre sus compañeros de bancada, quienes han expresado su descontento con lo que consideran una falta de interés por sus responsabilidades legislativas.
El 1 de octubre, por ejemplo, su nombre apareció en gris en el tablero de asistencia, mientras su bancada discutía temas de gran relevancia, como importantes reformas. En lugar de estar presente, Alito Moreno optó por utilizar sus redes sociales para lanzar una amenaza a la presidenta Claudia Sheinbaum, acusándola de difamación.
Entre sus últimos viajes más destacados se encuentran Ecuador, donde mantuvo reuniones con el presidente ultraderechista Daniel Noboa; Perú, donde se encontró con la entonces presidenta depuesta, Dina Boluarte; y Bolivia, así como Washington D.C. en Estados Unidos. En estos lugares, ha interactuado con líderes políticos alineados con la derecha regional. En febrero de 2025, viajó como observador electoral a Ecuador, y en septiembre participó en foros en la capital estadounidense.
A pesar de sus continuos viajes, Alito Moreno no ha solicitado que su suplente, Augusto Gómez Villanueva, asuma su lugar en el Senado durante sus ausencias, lo que ha generado aún más críticas sobre su aparente falta de responsabilidad. La situación también ha despertado comentarios de analistas políticos, quienes sugieren que las ausencias de Moreno Cárdenas parecen responder a su prioridad de mantener un protagonismo internacional, en lugar de enfocarse en los problemas internos de su partido, que atraviesa una crisis política y un aislamiento tras la ruptura de alianzas con el PAN y la disolución del PRD.
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