El dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, volvió a colocarse en el centro de la polémica al poner en duda la veracidad del acoso sufrido por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Para el líder priista, el incidente no fue más que un “montaje” con fines políticos, lo que ha sido visto como una postura insensible ante la violencia que viven las mujeres en el país.
“Por eso crearon este distractor grande, burdo, vil e hipócrita para tratar de engañar a la opinión pública.”
Moreno aseguró que el hecho podría formar parte de una estrategia del gobierno federal para distraer a la opinión pública de los problemas de inseguridad, en particular del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. Sin embargo, su discurso ha sido interpretado por analistas como un intento de capitalizar políticamente una agresión hacia una mujer, lo que refuerza la percepción de que el dirigente del PRI busca protagonismo a costa de temas delicados.
“Lo que nosotros vemos es que puede ser un gran montaje para generar un distractor y que la opinión pública no hable de los asesinatos, de los narcopolíticos del gobierno, del pacto con el crimen organizado.”
Aunque el senador reconoció que la violencia de género es condenable, minimizó el incidente al insinuar que fue manipulado mediáticamente, lo que genera dudas sobre su compromiso real con la defensa de los derechos de las mujeres. Para diversos sectores, sus declaraciones reflejan un discurso contradictorio: condena la violencia solo en el discurso, pero resta legitimidad a una víctima cuando se trata de una figura política contraria.
Moreno también acusó a Morena y al gobierno federal de crear “distractores”, señalando que la cobertura mediática del acoso a Sheinbaum busca ocultar la crisis de seguridad. Sin embargo, el priista evitó profundizar en la falta de resultados de su propio partido en materia de seguridad durante los años en que gobernó, lo que evidenció una estrategia basada más en el ataque político que en propuestas concretas.
Además, el dirigente del PRI descalificó el Plan Michoacán anunciado por Sheinbaum tras el asesinato del alcalde de Uruapan, alegando que no hay innovación en las medidas. No obstante, no presentó alternativas claras para enfrentar la violencia que afecta a la región, limitándose a repetir acusaciones sobre supuestos vínculos entre Morena y el crimen organizado.
Las declaraciones de Moreno Cárdenas han sido criticadas por su tono polarizante y por restarle importancia a una agresión en contra de una mujer, lo que contrasta con el discurso de respeto e inclusión que el PRI intenta proyectar. Con este tipo de afirmaciones, el líder tricolor refuerza su imagen de confrontación permanente y aleja a su partido de una postura empática y constructiva frente a los problemas del país.
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