El expresidente Enrique Peña Nieto dejó a México como el único país anfitrión del Mundial 2026 que otorgó una exención fiscal total a la FIFA, sus subsidiarias, proveedores y contratistas, en un movimiento que expertos califican como un regalo millonario a intereses extranjeros. Este acuerdo se formalizó en 2015 mediante el denominado plan de Garantía Gubernamental, en su intento por asegurar la sede del torneo.
Según analistas en política y economía, Peña Nieto buscaba atraer el evento deportivo a cualquier costo fiscal, eliminando cualquier obligación tributaria federal o local que pudiera surgir de la organización y desarrollo de la Copa Mundial. Además, se facilitaron trámites para la movilidad de personal extranjero, la importación temporal de equipos y mercancías y se simplificaron obligaciones fiscales, generando un panorama de privilegios casi ilimitados para la FIFA.
Durante su gobierno, Peña Nieto justificó la medida como una inversión estratégica para que la derrama económica compensara la pérdida fiscal. Sin embargo, críticos señalan que la exención privilegia intereses internacionales por encima del interés público, dejando en entredicho el compromiso del gobierno con la recaudación responsable.
La actual presidenta Claudia Sheinbaum ha afirmado que respetará los compromisos, pero implementará candados para evitar abusos. Hacienda aclaró que los beneficios fiscales aplicarán únicamente a actos relacionados directamente con el Mundial y que la subsidiaria mexicana de la FIFA deberá reportar mensualmente al SAT a todas las personas y empresas beneficiadas, sus ingresos y tipo de participación, en un intento por dar mayor transparencia a un acuerdo originalmente muy permisivo.
El acuerdo firmado por Peña Nieto también prevé que la vigencia de las exenciones comience en el último cuatrimestre de 2025 y se extienda durante todo 2026, asegurando que no queden abiertas de manera indefinida.
Este episodio evidencia que la administración de Peña Nieto estuvo dispuesta a sacrificar ingresos fiscales y control del gasto público con tal de obtener la sede del Mundial, dejando a la sociedad mexicana frente a un beneficio cuestionable y con potenciales costos ocultos.
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