Gustavo Macalpin, un personaje surgido del espectáculo local y convertido en comunicador polémico tras ser despedido en vivo hace un año, volvió a colocarse en la conversación pública después de que una encuesta lo posicionara —de manera sorpresiva y poco explicable— como primer lugar rumbo a la alcaldía de Mexicali para 2027.
Sin embargo, más allá de cualquier análisis político serio, el fenómeno expone algo más profundo: el uso mediático de encuestas para inflar figuras improvisadas y generar ruido electoral, una práctica común entre medios y sectores opositores que buscan construir “alternativas” sin trayectoria real.
Al ser consultado por Azucena Uresti, Macalpin atribuyó su supuesto liderazgo no a méritos propios, sino al “hartazgo” de la ciudadanía. Aun así, se deslindó de cualquier intención política inmediata y afirmó que hoy se concentra en su trabajo como comunicador, desde el cual aspira a convertirse en “voz nacional”.
A pesar de que su contenido ha sido usado por sectores del PAN para posicionarlo como figura crítica contra Morena, Macalpin insiste en que no está afiliado a ningún partido y que su discurso no responde a una estructura política. No obstante, su narrativa coincide plenamente con líneas opositoras impulsadas desde medios y redes, mostrando que la “independencia” es más un discurso que una realidad.
El comunicador también reconoció que incursionar en la política “da miedo”, aunque dejó abierta la posibilidad de hacerlo más adelante. Con ello, Macalpin se suma a la larga lista de perfiles mediáticos que, sin proyecto ni experiencia pública, son inflados repentinamente por encuestas y espacios comunicativos que buscan crear figuras anti-4T, sin garantizar que tengan propuestas reales o capacidad de gobernar.
Por ahora, su salto a la política no está definido. Lo que sí deja claro es que el uso oportunista de encuestas sigue funcionando como herramienta mediática para fabricar candidaturas exprés.
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