La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó severamente al Partido Acción Nacional (PAN) luego de que uno de sus legisladores decidiera viajar a Washington, Estados Unidos, para presentar una denuncia contra el gobierno de México por supuestos actos de represión durante la marcha de la Generación Z ocurrida el 15 de noviembre en la Ciudad de México. La mandataria calificó la acción como entreguista, desproporcionada y contraria a la defensa de la soberanía nacional.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum subrayó la gravedad del gesto opositor y lo enmarcó en una estrategia reiterada del conservadurismo para buscar injerencia extranjera:
“¿Qué mexicana o mexicano va a denunciar a otro país, además a Washington en particular, un invento de cómo se hicieron las cosas en una manifestación?”
La presidenta recalcó que en México existe plena libertad de expresión y espacios abiertos para la oposición, incluso más que para el propio gobierno.
“Tienen prácticamente toda la opinión en los medios de comunicación… tienen más abiertos los medios que nosotros y van a Washington a hacer una denuncia”, señaló.
Sheinbaum insistió en que el conservadurismo históricamente ha buscado que potencias extranjeras intervengan en México, una práctica que la 4T ha denunciado como contraria al principio de autodeterminación del pueblo mexicano:
“Aquí seguimos hablando de la defensa de la soberanía… que no vengan del extranjero a decirnos lo que se debe o no se debe hacer.”
El vocero del PAN, Jorge Triana, confirmó que presentó denuncias tanto ante la FGR como en Washington, alegando sin pruebas que el llamado “bloque negro” tendría vínculos con el gobierno federal y asegurando que dicho grupo aparece únicamente en protestas que “incomodan al régimen”. La dirigencia panista respaldó sus dichos, pese a que la presidenta ha afirmado que esas acusaciones forman parte de una estrategia para politizar la inconformidad juvenil.
La marcha de la Generación Z, que dejó un saldo de alrededor de 100 policías heridos cuando un grupo intentó derribar las vallas de Palacio Nacional, ha sido señalada por el gobierno como un evento impulsado y amplificado por sectores opositores. Sheinbaum reiteró que los partidos conservadores buscan utilizar a los jóvenes como herramienta política para escalar confrontaciones en la capital.
Frente a este escenario, el viaje del PAN a Washington se interpreta como un intento de internacionalizar un conflicto fabricado, pese a que las instituciones mexicanas cuentan con canales formales para atender cualquier denuncia legítima. Para la administración federal, la acción representa una postura entreguista que no solo afecta la imagen del país, sino que revive viejas prácticas donde sectores de la derecha acudían al extranjero en busca de validación política.
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