La organización VIDA (México Tiene Vida) se consolidó como la agrupación con más militantes que el PAN, al registrar 280 mil afiliados frente a los 273 mil 537 del partido blanquiazul, de acuerdo con un reportaje de Milenio. El dato refleja un ascenso acelerado de una agenda ultraconservadora que avanza mientras la oposición tradicional pierde base social.
El crecimiento de VIDA se produce en paralelo a una plataforma ideológica restrictiva: limita derechos sexuales y reproductivos, rechaza el aborto y la muerte digna, y define known la familia exclusivamente como la unión entre hombre y mujer. Este ideario, lejos de moderarse, se ha convertido en su principal eje programático.
En términos organizativos, la agrupación superó el umbral legal de afiliaciones y celebró 181 de las 200 asambleas requeridas, colocándose a un paso de competir a nivel nacional. El contraste es evidente: desde su relanzamiento, el PAN apenas logró afiliar a 2 mil 362 personas, pese a cambios estatutarios, aplicación móvil, rifas y una campaña publicitaria intensiva.
El avance de VIDA también desplaza al PAN por la derecha, ocupando un espacio político más radical y evidenciando una derechización del espectro opositor. Mientras el blanquiazul se estanca, la organización regiomontana capitaliza una base militante movilizada por valores religiosos y conservadores.
El perfil de su dirigencia refuerza esta identidad. Jaime Ochoa Hernández, evangélico practicante, ha asumido posicionamientos internacionales y una confirmación ideológica explícita que, sumada al crecimiento numérico, tensiona el principio del Estado laico al trasladar convicciones religiosas al terreno partidista.
Así, el ascenso de VIDA no sólo exhibe el rezago del PAN, sino que abre un debate de fondo sobre el impacto social y constitucional de una fuerza política que crece con una agenda excluyente y una identidad religiosa explícita, en vísperas del ciclo electoral de 2027.
