El empresario Ricardo Salinas Pliego volvió a colocarse en el centro del debate público al plantear la posibilidad de revivir el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en caso de un cambio de gobierno, una propuesta que llega en medio de cuestionamientos por sus deudas con acreedores y litigios pendientes con el Estado mexicano.
A través de redes sociales, Salinas Pliego sugirió que una futura administración podría reconsiderar el proyecto aeroportuario cancelado en 2019, el cual buscaba consolidar un aeropuerto de clase mundial en la zona del lago de Texcoco. En su mensaje, incluso cuestionó si un nuevo gobierno debería retomar dicha obra.
Sin embargo, su planteamiento no pasó desapercibido. Usuarios en redes sociales le recordaron que antes de proponer proyectos de gran escala debería atender sus adeudos pendientes, especialmente en un contexto donde enfrenta actualizaciones sobre deudas con acreedores privados en Estados Unidos y recientes resoluciones judiciales en México.
La propuesta revive una postura que el propio empresario ha sostenido desde hace años. En 2019, en entrevista con el diario británico Financial Times, afirmó que la cancelación del NAIM por parte del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador fue un error que afectó al país y a los inversionistas. No obstante, también reconoció que iniciar la construcción del aeropuerto pudo no haber sido la mejor decisión, aunque insistió en que cancelarlo una vez en marcha tampoco lo fue.
En su discurso, Salinas Pliego ha cuestionado el rumbo del gobierno federal, señalando que se han priorizado proyectos de infraestructura con, a su juicio, “poco sentido comercial”, además de criticar un estilo de gobierno que considera excesivamente centralizado.
No obstante, sus críticas coinciden con un momento complejo en su situación financiera y legal. El empresario ha enfrentado derrotas en tribunales mexicanos que lo obligan a pagar una multimillonaria deuda con el Estado, lo que ha intensificado el escrutinio sobre la congruencia de su posicionamiento público.
En este contexto, su insistencia en reactivar el NAIM no solo reabre el debate sobre uno de los proyectos más polémicos del país, sino que también coloca bajo cuestionamiento el peso y la credibilidad de las voces que impulsan su retorno.
