El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) elevó la tensión dentro del bloque oficialista al exigir encabezar cinco de las 17 gubernaturas en disputa rumbo a 2027, una postura que ha sido interpretada como un movimiento de presión directa sobre Morena en plena negociación de candidaturas. La demanda marca un punto crítico en la relación entre ambos partidos, que hasta ahora han mantenido una alianza electoral estratégica.
La exigencia ha generado inconformidad entre legisladores morenistas, quienes consideran que las candidaturas deben definirse con base en la fuerza electoral real y no mediante cuotas políticas. Desde esta óptica, la postura del PVEM rompe con los criterios de competitividad y abre un debate interno sobre los límites de la coalición.
Detrás de esta posición se encuentra una estrategia más amplia. El PVEM no solo busca mantener espacios de poder, como San Luis Potosí, sino también expandir su presencia en entidades como Nayarit, Quintana Roo, Nuevo León y Guerrero, lo que evidencia un interés por consolidar control territorial dentro o fuera de la alianza.
Además, el partido ha dejado abierta la posibilidad de competir en solitario en aquellos estados donde considere tener ventaja, lo que ha sido interpretado como una herramienta de negociación basada en la presión política. Esta postura ha sido respaldada por figuras como Manuel Velasco y Jorge Emilio González Martínez, quienes impulsan una línea más firme en la disputa por candidaturas.
El escenario ha encendido alertas dentro de Morena, donde algunos legisladores advierten que no deben aceptarse condiciones que comprometan la estrategia electoral. Señalamientos internos sobre posibles “chantajes” reflejan el nivel de tensión, en un momento en el que el bloque busca mantener cohesión sin ceder espacios que consideran propios. La negociación rumbo a 2027, así, se perfila como un proceso complejo que podría redefinir la relación entre ambos partidos.
Foto: Redes
