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CDMX convierte la “ajolotización” en estrategia de marca ciudad rumbo al Mundial 2026

La Ciudad de México está construyendo una nueva identidad visual rumbo al Mundial de Futbol 2026, y el ajolote se ha convertido en el símbolo central de esta estrategia de marca ciudad. En las últimas semanas, su presencia se ha intensificado en espacios públicos, puentes, muros, murales y transportes como el Metro y el Tren Ligero, mientras el color morado gana terreno en la imagen urbana de la capital. El fenómeno ha sido llamado en redes sociales “ajolotización”, un término que algunas veces se utiliza de manera despectiva, pero que las autoridades locales defienden como parte de una transformación cultural, visual y urbana.

Desde una lectura técnica de branding urbano, la apuesta busca consolidar una narrativa reconocible para la ciudad: un símbolo propio, una paleta cromática identificable y una experiencia visual constante en el espacio público. El ajolote no aparece como un elemento aislado. Su uso se conecta con la identidad local, la capacidad de adaptación de la capital y la representación de una especie endémica del Valle de México. Uno de los cambios más visibles fue la reinauguración del Tren Ligero, renombrado como “El Ajolote”, reforzando su incorporación al imaginario cotidiano de la ciudad.

La presencia del ajolote en la cultura popular no es nueva. Su posicionamiento creció desde 2021, cuando el billete de 50 pesos incorporó la imagen de “Gorda”, una hembra de ajolote resguardada en el museo Axolotitlán. Desde entonces, su imagen se ha extendido a productos, artículos culturales y espacios públicos. En el contexto del Mundial 2026, la CDMX presentó además a “Ajologol”, la mascota oficial de la ciudad, representada como un ajolote rosa con elementos de la cultura mexicana y uniforme de la selección nacional.

El segundo componente de esta nueva imagen urbana es el color morado, presente en murales, estructuras urbanas y señalética oficial. Según las autoridades locales, el morado representa el reconocimiento a la lucha de las mujeres en México. El Grupo Parlamentario de Morena en la CDMX lo explicó así: “El morado no es casualidad. Es el color que las mujeres han hecho suyo en cada marcha, en cada lucha por una ciudad libre de violencia”. En términos de marca ciudad, este color funciona como un código visual con carga simbólica y política-cultural.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha defendido públicamente la estrategia ante las críticas. “Hay quienes dicen desde la ignorancia, el prejuicio o el clasismo que estamos ajolotizando la ciudad. Ajolotizar significa llenar de color lo que antes era gris, dibujar murales, transformar el espacio público”, señaló. También anunció la creación del Santuario de los Ajolotes en el Parque Ecológico de Xochimilco, enfocado en la conservación de esta especie emblemática. Más tarde sostuvo: “Si ajolotizar significa llenar de color lo que antes era gris, construir utopías, transformar el espacio público y modernizar la movilidad, entonces claro que estamos ajolotizando”.

La presidenta Claudia Sheinbaum también respaldó la estrategia de imagen urbana impulsada en la capital. Durante su conferencia del 15 de mayo, señaló que el uso del color morado y del arte urbano contribuye a embellecer la ciudad. “Se ve muy bonito”, afirmó al referirse a la intervención de puentes y espacios públicos. Además, defendió el uso del ajolote como símbolo de identidad local: “Le da alegría a la ciudad, la pone bonita y eso cambia mucho el ánimo de quien vive en la Ciudad”. Así, entre identidad, movilidad, arte urbano y debate público, la CDMX perfila una marca ciudad basada en símbolos propios, color y presencia territorial rumbo al Mundial 2026.

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