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Carlos Fara, historia viva de la consultoría política en América Latina

En América Latina, la consultoría política no nació como una profesión estructurada ni como una disciplina claramente definida. Durante décadas, la estrategia electoral, la opinión pública y la comunicación política fueron territorios dispersos, profundamente intuitivos y con escasos espacios de profesionalización. En ese proceso de transformación —del oficio aprendido en la práctica a la estrategia convertida en método— la figura de Carlos Fara ocupa un lugar central. No solamente por sus más de cuatro décadas de trayectoria y su participación en más de 200 campañas en Argentina y América Latina, sino porque ayudó a darle lenguaje, comunidad y legitimidad a una profesión que se fue construyendo mientras él mismo la ejercía.

Su historia profesional corre en paralelo con la evolución política latinoamericana de las últimas décadas. Desde el retorno de la democracia argentina hasta la consolidación de campañas modernas basadas en investigación, datos, segmentación y narrativa estratégica, Fara ha sido testigo y protagonista de una transformación profunda. Su perfil combina al estratega, al analista, al encuestador, al autor, al formador y al constructor institucional de la profesión. Esa combinación le permitió trascender la lógica del consultor operativo para convertirse en una referencia continental dentro de la industria.

Pero quizá el rasgo más distintivo de su trayectoria sea otro: Carlos Fara no solo ha participado en campañas; ha contribuido a construir la cultura profesional de la consultoría política en la región. Su legado no se limita a los procesos electorales en los que intervino, sino a la forma en que ayudó a ordenar, explicar y prestigiar un oficio que durante mucho tiempo careció de manuales, bibliografía y espacios institucionales sólidos.

De Malvinas a la democracia: el origen de una mirada política

El recorrido de Carlos Fara comienza en un momento especialmente sensible de la historia argentina. Su interés inicial estaba vinculado a la diplomacia y a las relaciones internacionales, pero la Guerra de Malvinas modificó profundamente su percepción sobre el poder, los conflictos y la realidad política. Aquella experiencia, vivida en plena juventud, lo llevó a mirar con mayor crudeza la relación entre decisiones públicas, intereses nacionales y consecuencias históricas.

Ese proceso coincidió con la transición democrática argentina y con las primeras elecciones presidenciales tras la dictadura militar. Siendo todavía estudiante universitario, participó en encuestas vinculadas al nuevo escenario democrático. Lo que inicialmente parecía una experiencia académica terminó convirtiéndose en el punto de partida de una carrera que, en ese momento, ni siquiera tenía un nombre plenamente instalado: la consultoría política.

Ese origen explica buena parte de su mirada actual sobre el oficio. Fara pertenece a una generación que aprendió consultoría antes de que existieran manuales, certificaciones o rutas claras para ejercerla. Una generación que construyó experiencia directamente sobre la práctica, desarrollando herramientas metodológicas mientras la democracia latinoamericana también aprendía a competir, comunicar y gobernar en nuevas condiciones.

La quinta pata al gato: estrategia donde otros no ven posibilidades

A lo largo de más de 40 años de trayectoria, Fara ha trabajado en campañas y procesos políticos en Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Perú, Ecuador, México, Venezuela, Panamá, Costa Rica, República Dominicana y Chile, entre otros países. Sin embargo, cuando habla de sus mayores aprendizajes, no se detiene únicamente en las campañas más grandes o visibles, sino en aquellas donde parecía imposible ganar.

Ese criterio resume una parte esencial de su filosofía profesional. “La quinta pata al gato no existe, pero nosotros la creamos”, plantea. La frase sintetiza una visión estratégica donde el consultor no se limita a administrar escenarios favorables, sino que identifica oportunidades en contextos donde otros solo observan límites, desgaste o derrota.

Uno de los casos que mejor ejemplifica esa lógica fue su participación en los referéndums autonómicos del oriente boliviano durante el conflicto político con el gobierno de Evo Morales. Más que una campaña convencional, se trató de un proceso político sin reglas claras, con alta tensión institucional y sin un marco electoral tradicional. Para Fara, ahí se producen los aprendizajes estratégicos más profundos: cuando no se trata solo de competir dentro del sistema, sino de construir condiciones políticas para modificarlo.

Consultor, no operador: la distancia profesional como principio

Uno de los elementos más interesantes en el pensamiento de Carlos Fara es su insistencia en diferenciar al consultor político del actor político tradicional. Para él, el consultor no debe confundirse con un operador partidario ni con un militante ideológico. Su función es interpretar la realidad, construir estrategia, aportar dirección y ofrecer soluciones, manteniendo una distancia profesional frente a la disputa del poder.

Esa postura explica también su capacidad para trabajar con proyectos ideológicamente diversos a lo largo de América Latina. Mientras en otros sistemas la consultoría suele dividirse con mayor rigidez por afinidades partidarias, Fara ha construido una trayectoria sostenida en una lógica profesional: el prestigio depende menos de la etiqueta ideológica y más de la capacidad estratégica, la seriedad del diagnóstico y la confianza que genera el consultor.

Esa flexibilidad, sin embargo, no implica ausencia de principios. A lo largo de su trayectoria ha insistido en la importancia de sostener una filosofía de trabajo clara, ética y equidistante. “Uno entra a la política, pero no es político”, explica. Esa capacidad de participar sin quedar absorbido por la lógica facciosa es una de las razones que ayudan a entender la permanencia, credibilidad y vigencia de su carrera.

El arquitecto de la institucionalización del oficio

El peso de Carlos Fara dentro de la consultoría política no se explica únicamente por las campañas en las que ha participado, sino también por su papel en la construcción institucional de la profesión. Como fundador y primer presidente de la Asociación Argentina de Consultores Políticos, comprendió desde etapas tempranas que la consultoría no podía consolidarse como una suma de talentos aislados o “llaneros solitarios”.

Desde esa visión, impulsó espacios de intercambio, códigos profesionales y ámbitos de discusión que permitieran diferenciar la consultoría política de la improvisación, la publicidad tradicional o el marketing comercial. Esa labor fue clave para dotar al oficio de identidad, estándares y reconocimiento frente a los propios actores políticos, los medios, la academia y el mercado.

Posteriormente, su presidencia en la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos ayudó a consolidar una mirada regional del oficio. Más que replicar modelos extranjeros, Fara contribuyó a fortalecer una consultoría latinoamericana capaz de entender democracias complejas, sistemas fragmentados, electorados volátiles y escenarios de alta intensidad política. Ese proceso alcanzó uno de sus puntos más relevantes cuando asumió la presidencia de la International Association of Political Consultants para el periodo 2024-2025, llevando una voz latinoamericana a la conducción de una de las organizaciones más antiguas y prestigiosas del sector.

Reconocimiento internacional, consultora y autoridad profesional

La trayectoria de Carlos Fara ha sido reconocida en algunos de los circuitos más relevantes de la industria global de la comunicación política. En 2010 recibió el Premio Aristóteles a la Excelencia como integrante del “Dream Team” del año, reconocimiento otorgado a diez consultores destacados a nivel mundial. A ello se suman múltiples galardones EIKON obtenidos en 2009, 2010, 2012 y 2024 por campañas de comunicación gubernamental y electoral.

Más recientemente, obtuvo el Napolitan Victory Award 2024 a la mejor campaña estadual del año por la elección de gobernador de San Juan. También recibió el Premio ALaCoP al Mejor Libro en 2018 por ¿Cómo ser un consultor político?, obra considerada una referencia pionera en español sobre el ejercicio profesional de la consultoría política.

Esa validación se suma al trabajo desarrollado desde Fara Veggetti, consultora fundada en 1991 en Buenos Aires, anteriormente conocida como Carlos Fara & Asociados. Desde esa plataforma ha acompañado campañas, gobiernos y liderazgos en distintos países de la región, construyendo una trayectoria con una efectividad cercana al 76-78%. Más que una cifra, ese dato expresa consistencia, permanencia y capacidad de adaptación en un mercado donde cada elección exige leer condiciones distintas.

Escribir el oficio: libros, formación y PoliticsFlix

Uno de los aportes más importantes de Carlos Fara ha sido su trabajo como autor y formador. Sus libros —especialmente ¿Cómo ser un consultor político? y La cocina de la consultoría política— representan un esfuerzo poco común dentro de la industria: sistematizar una profesión que durante años se transmitió casi exclusivamente a través de la experiencia, la intuición y el aprendizaje en campaña.

Más que manuales técnicos, sus textos funcionan como una reflexión sobre la relación entre estrategia, clientes, poder, comportamiento político y práctica profesional. En ellos aborda no solo cómo se construye una campaña, sino cómo se aprende realmente a ser consultor. “Lo más difícil de aprender no es la estrategia; lo más difícil es aprender a ser consultor político”, sostiene. Esa frase condensa una vida dedicada no solo a ejercer el oficio, sino a explicarlo.

Esta dimensión intelectual se complementa con PoliticsFlix, su plataforma de capacitación, difusión y entrenamiento para profesionales, estudiantes y asesores. El proyecto integra teoría y práctica, análisis y experiencia, formación y comunidad. En ese sentido, Fara no solo transmite conocimiento: construye infraestructura intelectual para nuevas generaciones de consultores políticos.

Inteligencia artificial, estrategia y futuro del consultor

Lejos de asumir una postura defensiva frente a las nuevas tecnologías, Carlos Fara observa la inteligencia artificial desde una lógica pragmática. Reconoce su capacidad para ordenar información, producir borradores estratégicos, procesar insumos y facilitar determinadas tareas de análisis o ejecución. Sin embargo, advierte que su valor depende de la calidad de los insumos que recibe y del criterio humano que la orienta.

Para Fara, la inteligencia artificial puede apoyar al consultor, pero no sustituir su lectura estratégica. Una herramienta puede producir recomendaciones, organizar ideas o sugerir piezas de campaña; pero los estudios, el contexto, la interpretación de matices, la relación con el cliente y la comprensión profunda del poder siguen dependiendo del consultor. Por eso propone una lógica “centauro”: una integración entre tecnología y criterio humano.

Esa visión resume buena parte de su trayectoria. A lo largo de cuatro décadas, Fara ha visto transformarse las campañas, los medios, las audiencias, la opinión pública y las herramientas de comunicación. Pero hay algo que permanece constante en su mirada: la estrategia sigue dependiendo de la capacidad humana de interpretar el poder, leer el contexto y encontrar oportunidades donde otros no las ven.

La trayectoria de Carlos Fara no puede entenderse únicamente a través de campañas ganadas, premios recibidos o clientes asesorados. Su aporte va mucho más allá de la operación electoral.

Ayudó a construir una profesión, a darle lenguaje, método, comunidad y memoria. En una industria que durante años aprendió sobre la marcha, Fara contribuyó a dejar estructura, bibliografía y dirección.

Porque si algo define su recorrido, es haber entendido antes que muchos que la consultoría política no consiste solamente en comunicar poder, sino en comprender cómo funciona.

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