Donald Trump volvió a colocar el cambio de nombre del Golfo de México en el centro de uno de sus mítines de campaña. Durante un acto celebrado el 2 de octubre en Mobile, Alabama, el presidente estadounidense relató nuevamente una llamada que, según su versión, sostuvo con Claudia Sheinbaum después de que su gobierno ordenara utilizar “Golfo de América” en referencias oficiales federales de Estados Unidos. Frente a sus simpatizantes, Trump afirmó que incluso pensó en no responder la llamada y atribuyó a la mandataria mexicana una reacción de sorpresa y rechazo. El relato provocó risas entre parte del público y fue presentado por Trump como una anécdota sobre una decisión que su administración convirtió desde 2025 en uno de sus símbolos políticos.
En su discurso, Trump aseguró que mantiene una buena relación con Sheinbaum y la describió en términos elogiosos, pero al mismo tiempo recreó públicamente la conversación con humor ante sus seguidores. El presidente estadounidense afirmó que, tras conocerse la nueva denominación, recibió una llamada de la mandataria mexicana y reprodujo lo que, de acuerdo con él, ella habría dicho. Se trata de la versión ofrecida por Trump sobre aquella conversación; el mandatario utilizó el episodio durante un mitin enfocado en movilizar al electorado republicano de cara a las elecciones de medio término. La referencia a México apareció así dentro de un discurso de campaña más amplio, en el que Trump retomó temas y decisiones de su segundo mandato.
El cambio de denominación se remonta al 20 de enero de 2025, cuando Trump firmó la Orden Ejecutiva 14172. El documento instruyó al Departamento del Interior a adoptar el nombre “Gulf of America” para el área de la plataforma continental estadounidense delimitada por Texas, Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida hasta las fronteras marítimas con México y Cuba, además de actualizar las referencias federales correspondientes. Semanas después, el 9 de febrero, Trump proclamó el primer “Día del Golfo de América”. La orden establece la nomenclatura que deben emplear las dependencias federales estadounidenses, por lo que no impone por sí misma esa denominación a México.
Sheinbaum ha respondido en distintas ocasiones a las referencias territoriales de Trump con mensajes centrados en la soberanía mexicana. En septiembre, después de que el mandatario estadounidense difundiera un mapa en el que México aparecía cubierto por los colores de la bandera de Estados Unidos, la presidenta afirmó que el país “no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”. Aun con esas diferencias públicas, Trump insistió en Alabama en que mantiene una buena relación con la mandataria. Su nuevo relato muestra el contraste entre esa relación institucional y el uso que hace de episodios bilaterales frente a su audiencia política, donde volvió a convertir el desacuerdo por el nombre del Golfo en parte de su discurso de campaña.
