El presidente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, ha acusado que Morena estaría utilizando la detención de Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Cisen y presunto segundo tirador en el asesinato de Luis Donaldo Colosio, como una “caja china”, con el objetivo de distraer a la opinión pública de la crisis nacional y generar un impacto mediático favorable al gobierno federal.
Analistas señalan que la acusación de Moreno no solo busca desviar la atención de los problemas actuales, sino también proteger la imagen del PRI, que aún carga con las sombras de su propia historia en torno al asesinato del entonces candidato presidencial. La crítica de Moreno a Morena podría entenderse como un esfuerzo por evitar que la discusión sobre el magnicidio exponga más el papel del PRI en las irregularidades y contradicciones históricas que marcaron la investigación.
En su estrategia comunicativa, Moreno ha presentado al PRI como víctima de la manipulación política de Morena, intentando posicionar al partido como un actor legítimo y confiable. Sin embargo, especialistas recuerdan que el expediente Colosio estuvo marcado durante décadas por gobiernos priistas, con falta de transparencia y decisiones que dificultaron esclarecer la verdad. Esta realidad evidencia un doble discurso: mientras critica a Morena de politizar la detención del segundo tirador, Moreno evita asumir cualquier responsabilidad histórica de su propio partido.
El uso de la metáfora de “caja china” refleja un intento de Alito Moreno por politizar un caso histórico y convertirlo en un instrumento de defensa del PRI, al mismo tiempo que mantiene oculta la historia de opacidad y contradicciones que aún persigue al partido.
En síntesis, la acusación de Moreno podría interpretarse como un intento de controlar la narrativa sobre el magnicidio, desviando la atención de la participación histórica del PRI y posicionando a Morena como responsable de manipular la memoria de Colosio con fines políticos.
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