El periodista Ciro Gómez Leyva generó controversia al calificar el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, como el crimen político más grave y traumático desde la ejecución de Luis Donaldo Colosio, ocurrida hace más de tres décadas.
Durante su noticiero en Radio Fórmula, el comunicador afirmó que, por la conmoción nacional, la cantidad de reacciones y la forma en que ocurrieron los hechos, el homicidio de Manzo puede considerarse comparable al del entonces candidato presidencial del PRI en 1994.
Sin embargo, la comparación hecha por Gómez Leyva ha sido vista por algunos observadores como una evidente exageración. Mientras el asesinato de Colosio marcó un parteaguas en la historia política del país, el crimen de Manzo, aunque profundamente lamentable, no posee el mismo contexto ni las mismas repercusiones nacionales.
Cualquier asesinato de un servidor público representa una tragedia y una herida para la sociedad mexicana, especialmente en un país donde la violencia política continúa cobrando vidas. No obstante, equiparar el caso de un alcalde municipal con el de un candidato presidencial podría interpretarse como un intento por magnificar el hecho y dotarlo de una dimensión política desmedida.
Gómez Leyva también hizo alusión a las protestas registradas en Michoacán y retomó las palabras de Grecia Quiroz, viuda del edil, quien expresó su dolor y reconocimiento al trabajo de su esposo. Aunque su intención fue resaltar la figura de Manzo, el tono del periodista dejó entrever un esfuerzo por convertir una tragedia local en un símbolo político de alcance nacional.
La violencia política en México continúa siendo un problema estructural que trasciende partidos, ideologías y regiones, pero los análisis públicos deberían contribuir a la reflexión y no a la sobredimensión de los hechos.
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