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Cuando el dolor se usa como estrategia: los bots de la oposición en contra de la 4T

En medio de lluvias torrenciales, inundaciones y la desesperación de comunidades afectadas, algunos actores políticos han encontrado una ventana de oportunidad para lucrar con el dolor ajeno. No con brigadas de ayuda ni con propuestas reales, sino con bots, desinformación y ataques orquestados desde redes sociales. Un análisis elaborado por el experto en redes sociales Carlos Augusto Jiménez Zárate reveló que la conversación en torno al desaparecido Fondo para el Desarrollo Nacional (Fonden) fue artificialmente amplificada por redes de cuentas automatizadas. No se trató de una indignación espontánea, sino de una operación coordinada con claros fines políticos.

Lo más grave es el momento en que esto ocurre. Aprovechar la emergencia, el caos natural y el sufrimiento de la gente para posicionar mensajes engañosos y revivir un fondo cuestionado por su historial de corrupción, no solo demuestra falta de ética, sino un profundo desprecio por la realidad que vive el país.

Es evidente que ciertos sectores de la derecha han hecho del desastre su estrategia electoral. Exigen el regreso de un mecanismo opaco como el Fonden, mientras olvidan (o deliberadamente omiten) los múltiples casos de malversación que marcaron su funcionamiento durante sexenios anteriores. El cinismo es absoluto.

En lugar de contribuir con soluciones o sumar esfuerzos, esta oposición se refugia en una guerra digital que apuesta por la desinformación y el ruido automatizado. Una narrativa fabricada, con mensajes reciclados y multiplicados por bots, que nada tiene que ver con el interés público.

El debate político debe existir, pero no sobre la base del engaño. Utilizar emergencias reales para construir crisis ficticias es una forma de violencia política, que erosiona la confianza pública y obstaculiza la respuesta ante desastres.

Mientras el gobierno trabaja en la atención directa a las comunidades afectadas, los adversarios recurren a estrategias digitales de bajo perfil moral. En vez de ayudar, fabrican indignación a través de cuentas falsas. En vez de actuar, simulan.

Quienes hacen política desde la mentira digital no solo desacreditan a sus oponentes: se descalifican a sí mismos ante una ciudadanía cada vez más crítica y más consciente.

Foto: X

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