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Detienen al exagente del CISEN señalado como segundo tirador en el asesinato de Colosio

A más de tres décadas del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el caso que marcó un antes y un después en la política mexicana vuelve a encender los reflectores. Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), fue detenido nuevamente en Tijuana, Baja California, señalado por la Fiscalía General de la República (FGR) como el presunto segundo tirador en el magnicidio ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas.

De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones, el arresto se realizó el sábado 8 de noviembre de 2025 a las 16:37 horas, en la colonia Los Reyes. La captura reabre una de las heridas más profundas del sistema político mexicano, al poner de nuevo en duda la versión oficial del “asesino solitario”.

Un sospechoso que ya había sido liberado

Sánchez Ortega, originario de El Rosario, Sinaloa, ya había sido detenido el mismo día del crimen en 1994, después de que las autoridades encontraran en su chamarra manchas de sangre y residuos de pólvora. Sin embargo, la Procuraduría General de la República (PGR) lo liberó al día siguiente, tras determinar que el arma de Mario Aburto Martínez había sido la que disparó las balas que acabaron con la vida del candidato presidencial del PRI.

A pesar de su liberación, su nombre nunca desapareció de los archivos del caso Colosio, pues múltiples testigos y reportes internos lo vinculaban a la escena del crimen y a una posible operación encubierta del aparato de inteligencia nacional.

Un agente con pasado en el espionaje político

Antes de integrarse al CISEN en 1993, Sánchez Ortega trabajó en distintos oficios, pero su verdadera trayectoria comenzó cuando ingresó al servicio de inteligencia. Durante más de dos décadas, según documentos oficiales y reportes periodísticos, participó en labores de infiltración y vigilancia de movimientos sociales y organizaciones políticas, incluso haciéndose pasar por reportero. Su perfil como operador del Estado lo mantenía al tanto de las tensiones dentro del PRI y de los sectores inconformes con el proyecto reformista de Colosio.

El encubrimiento y las sombras del poder

De acuerdo con versiones judiciales y de investigación, la nueva detención de Sánchez Ortega podría estar vinculada a una red de encubrimiento que habría beneficiado al exsecretario de Seguridad Pública Genaro García Luna, quien en aquel entonces ocupaba un cargo operativo en el CISEN. La FGR sostiene que García Luna habría intervenido para facilitar la salida del país de Sánchez Ortega tras su liberación en 1994, evitando así su posible vinculación con el homicidio.

Aunque no se ha confirmado oficialmente si la aprehensión forma parte de una reapertura del caso Colosio, el hecho de que se ejecute una orden federal sugiere que existen nuevos elementos de prueba. De comprobarse, el encubrimiento político e institucional detrás del magnicidio podría reconfigurar la historia reciente del país.

¿Hablará Sánchez Ortega?

La gran incógnita es si el exagente decidirá romper el silencio. Su testimonio podría ser clave para desmontar la narrativa que, por tres décadas, ha sostenido que Mario Aburto actuó solo. En caso de cooperar, su declaración podría revelar vínculos entre el aparato de inteligencia, figuras del PRI y funcionarios de alto nivel que participaron en la manipulación del caso.

El arresto de Sánchez Ortega, ocurrido a más de 30 años del asesinato de Colosio, no solo reaviva el interés en uno de los episodios más oscuros del país, sino que también pone en entredicho la credibilidad del sistema judicial y político mexicano, que durante años prefirió callar antes que señalar a los verdaderos responsables.

Foto: X

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