El PRI, encabezado por Alejandro “Alito” Moreno, volvió a recurrir a su conocida estrategia de proyección internacional para denunciar una supuesta “represión” contra jóvenes de la Generación Z durante la marcha del 15 de noviembre en la Ciudad de México.
El tricolor envió un mensaje dirigido a más de 200 partidos políticos en el mundo, acompañado de un video donde se observan jóvenes detenidos y trasladados por elementos de seguridad.
Una campaña internacional para revivir viejas narrativas
El PRI difundió el mensaje desde sus cuentas oficiales, presentando imágenes de jóvenes presuntamente lesionados y retenidos por autoridades. La intención: instalar fuera del país una narrativa que busca equiparar al actual gobierno con los episodios más oscuros del propio tricolor, mencionando figuras como Gustavo Díaz Ordaz y Enrique Peña Nieto.
Desde esa postura acusatoria, Alito Moreno aseguró que la administración de Claudia Sheinbaum actúa bajo una política de autoritarismo. También calificó al gobierno de ser un “narcogobierno”, afirmando sin evidencia verificable que se usa fuerza excesiva contra estudiantes mientras se protege a grupos delictivos.
Sobre las detenciones, el dirigente declaró:
“Este pinche narcogobierno de Morena lo único que sabe hacer es reprimir a quienes se atreven a levantar la voz… Así se llevaron presos a jóvenes estudiantes que, además, fueron brutalmente agredidos por el Estado con granaderos”.
Un discurso lleno de contradicciones provenientes del partido que gobernó con mano dura
Pese a que el propio PRI carga con episodios históricos de represión —Tlatelolco, Atenco, Nochixtlán, el 1DMX y Ayotzinapa—, Alito Moreno afirmó que el gobierno actual aplica “mano dura” contra la ciudadanía mientras protege al crimen organizado.
En esa misma línea, sentenció:
“Si los estudiantes fueran hijos de criminales, ya los habrían soltado… Con el crimen organizado no se atreven, pero al pueblo lo agarran a madrazos”.
El discurso del PRI insistió en calificar al gobierno como un “terrorismo de Estado”, buscando proyectar una imagen de crisis institucional sin ofrecer evidencia más allá de sus propias declaraciones.
Copppal se suma al posicionamiento del PRI
El tricolor afirmó que, junto a la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppal), no permitirán que los hechos queden impunes.
Añadió:
“El mundo entero está viendo lo que pasa en México… No vamos a permitir que la represión quede impune ni que la cobardía del poder se oculte tras discursos huecos”.
Sin embargo, la estrategia parece más orientada a reposicionar al PRI en la escena internacional que a sostener un planteamiento basado en hechos verificables.
El PRI anuncia apoyo jurídico a los detenidos para reforzar su narrativa
En otra publicación, Alito Moreno informó que ofrecerá asistencia legal gratuita a los jóvenes detenidos. Señaló:
“He dado la instrucción para que todo el equipo de la Secretaría Jurídica del PRI nacional se ponga al servicio de las familias de los jóvenes estudiantes que están siendo detenidos por el narcogobierno de Morena”.
El partido habilitó números telefónicos y oficinas del Comité Ejecutivo Nacional para atención directa. Legisladores priistas también pondrán abogados a disposición del caso.
Además, Alito insistió:
“No están solas… Cuentan con todo el respaldo del PRI… Vamos a unirnos, a organizarnos, y a ser cada vez más quienes enfrentemos con firmeza a este narcogobierno fallido y represor… Vamos a poner orden en México”.
Moreira y la radicalización del discurso opositor
En la Cámara de Diputados, Rubén Moreira calificó a los detenidos como “presos políticos”, y aseguró que se trata de una “venganza” del gobierno.
Declaró:
“Son presos políticos… Es la venganza de Morena contra los jóvenes”.
El legislador agregó que México vive una “tragedia” en diversos ámbitos y acusó al gobierno de reprimir y polarizar.
Según Moreira:
“El gobierno reprime, descalifica, polariza y ataca la voz de las y los mexicanos”.
Un PRI debilitado que usa la victimización como estrategia política
La denuncia ante 200 partidos, los mensajes incendiarios de Alito y las declaraciones de Moreira forman parte de una ofensiva política que busca reposicionar al PRI en un contexto donde su peso electoral y su credibilidad se han erosionado severamente.
El partido que gobernó México por más de 70 años, marcado por episodios de represión y corrupción estructural, intenta presentarse como defensor de los derechos ciudadanos en un momento donde carece de legitimidad y figuras renovadas.
Mientras la 4T mantiene control político y respaldo mayoritario, el PRI apuesta por un discurso confrontativo y exagerado, intentando capitalizar la movilización juvenil para impulsar su agenda opositora.
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