La incorporación de Carlos Alazraki a ADN 40, canal perteneciente a TV Azteca, fue efímera y terminó sin dejar huella. El programa «30 minutos con Atypical TEVE», que el periodista presentó con altas expectativas, no logró captar la atención del público ni posicionarse dentro de la barra de opinión del canal.
La empresa liderada por Ricardo Salinas Pliego optó por cancelar el espacio, sustituyéndolo por un nuevo programa llamado «Correteando la noticia», conducido por Juan Lecanda y Romina Ramos, quienes han recibido mayor respaldo editorial y promoción.
Fuentes cercanas a TV Azteca explican que la ausencia de cifras oficiales de audiencia y la falta de interés en continuar con Alazraki reflejan la falta de resultados satisfactorios del proyecto. Además, se destacó que el programa fue relegado a un horario poco visible y sin la difusión necesaria para captar una audiencia masiva, limitando así sus posibilidades de éxito.
El canal ADN 40, que recientemente ha relanzado su imagen bajo el lema “Te hablamos con la verdad”, busca consolidar su línea editorial con nuevas voces que sean más dinámicas y adaptadas a los formatos actuales, dejando de lado estilos que no conectan con las nuevas audiencias, como el de Alazraki.
Por su parte, desde la empresa se considera que el periodista no se ajustó al perfil de comunicadores que pretenden impulsar, enfocados en un periodismo ágil y renovado, lo que derivó en la finalización de su participación en la programación.
En redes sociales, la salida de Alazraki fue rápidamente comentada, con usuarios que señalaron la incongruencia entre la expectativa que el conductor generó al anunciar su llegada y el poco tiempo que realmente permaneció en pantalla.
El episodio demuestra que, a pesar del renombre y la experiencia de Alazraki en plataformas digitales, su formato y contenido no encontraron eco en la televisión abierta, donde las exigencias comerciales y de audiencia son distintas. La apuesta de Salinas Pliego y TV Azteca parece orientarse hacia una renovación generacional y de estilos, que relegan figuras como la de Alazraki a un segundo plano.
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