En su más reciente columna, el periodista Carlos Loret de Mola sostiene que la gestión de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha fracasado en sus principales objetivos. Sin embargo, su análisis parece responder más a una línea de opinión política constante que a una lectura equilibrada de los datos. A lo largo del texto, el comunicador plantea una aparente paradoja entre la alta aprobación personal de Sheinbaum y los resultados de su gobierno, pero omite matices importantes y selecciona cifras que refuercen su tesis, dejando de lado contextos clave.
Loret basa sus críticas en encuestas que muestran disminuciones en temas de seguridad, corrupción y economía. No obstante, ignora que la aprobación presidencial de Sheinbaum —incluso con ligeras caídas— sigue estando entre las más altas del continente, algo que él mismo reconoce pero minimiza. Por ejemplo, cita que la encuesta de Enkoll sitúa la aprobación de la mandataria en un 78%, como si esto fuese señal de crisis, sin destacar que ese nivel de respaldo es inusualmente alto a un año de gestión.
El periodista enfatiza la caída en la percepción del combate a la corrupción, mostrando que, según El Financiero, el 75% cree que no se está combatiendo efectivamente. Sin embargo, no ofrece comparación con administraciones anteriores, donde este tema alcanzaba niveles aún más alarmantes. Además, reduce el debate a una visión binaria, ignorando avances institucionales o investigaciones en curso.
En materia de seguridad, Loret se apoya en datos que muestran 74% de desaprobación en el combate al crimen organizado. Pero nuevamente, evita profundizar en las causas estructurales del fenómeno, ni reconoce que la violencia no se ha disparado como en otros sexenios, y que hay regiones donde los indicadores han mejorado.
Sobre economía, el columnista resalta una baja en la percepción del manejo económico, pero no menciona que México se mantiene como una de las economías más estables de América Latina, con crecimiento sostenido, control de la inflación y récords históricos en inversión extranjera directa y en el peso frente al dólar.
Llama la atención que, a pesar de estas caídas, que Loret de Mola califica como “alarmantes”, la ciudadanía sigue otorgando a Sheinbaum niveles de aprobación muy superiores al promedio de líderes latinoamericanos y mundiales. El propio periodista reconoce que los programas sociales siguen siendo el área con mayor aprobación, con un 75% de respaldo, pero lo menciona apenas al final, sin dar mayor análisis.
El problema de fondo no es que Loret cuestione al gobierno —función legítima del periodismo—, sino la forma selectiva y tendenciosa en que lo hace, ignorando cualquier cifra que no refuerce su postura. Su columna sugiere erróneamente que quienes critican al Gobierno de Sheinbaum son mayoría, afirmación no sostenida en los datos generales de aprobación presidencial, y que responde a una lógica de oposición mediática constante.
En lugar de ofrecer un análisis integral que reconozca aciertos y errores, Loret de Mola refuerza la idea de un país en crisis, sin matices ni apertura a visiones distintas. Es legítimo el debate sobre los retos del Gobierno, pero reducir la complejidad nacional a un guion de “todo va mal” es una simplificación peligrosa que poco aporta a la discusión pública.
Foto: X
