El periodista Manuel López San Martín aseguró que su salida de MVS ocurrió en el punto más alto de audiencia de su noticiero, una afirmación que presentó sin revelar cifras concretas y que fue acompañada por una insinuación de censura, pese a reconocer que la decisión correspondió a la empresa.
En entrevista con Atypical Te Ve, López San Martín sostuvo que, de acuerdo con los últimos registros de rating que conoció en noviembre de 2025, el noticiero alcanzó su mejor desempeño en nueve años. “Nos fuimos en el momento de mayor audiencia en 9 años”, afirmó, aunque evitó precisar números o datos verificables que respalden su dicho.
Aun así, el periodista dejó entrever que su salida no respondió a criterios editoriales ordinarios, al sugerir que pudo tratarse de un caso de censura. La afirmación contrastó con su propio reconocimiento de que la decisión fue tomada por la empresa, subrayando que los medios tienen derecho a poner fin a proyectos conforme a sus intereses editoriales y de negocio.
El eje del mensaje se desplazó entonces hacia una narrativa de agravio personal, centrada en no haber podido despedirse al aire. López San Martín expresó que lamenta no haber explicado “las razones y los motivos” a su audiencia y aseguró que pidió regresar para despedirse, solicitud que —según relató— no fue aceptada debido a que la salida fue abrupta y definida al cierre del año.
La construcción del relato combinó reconocimiento formal de la decisión empresarial con una ambigüedad estratégica: aceptar el derecho de MVS a concluir la relación laboral, mientras se siembra la sospecha de censura sin aportar elementos objetivos que la confirmen.
Con ello, López San Martín tomó el control del encuadre público de su salida, colocando el énfasis en el rating, la imposibilidad de despedirse y la idea de una decisión inesperada, fijando agenda en el debate mediático posterior y relegando a segundo plano los criterios internos de la empresa.
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