El Partido Acción Nacional (PAN) y su dirigente Jorge Romero Herrera quedaron exhibidos tras el fracaso de la campaña de afiliación anunciada como eje de su “relanzamiento” luego de la derrota electoral de 2024, con resultados mínimos que no lograron revertir el desgaste interno del partido.
A tres meses del inicio de la estrategia de “puertas abiertas”, el PAN sumó apenas 3 mil 545 nuevos militantes, lo que representa un crecimiento de solo 1.1% de su padrón. Lejos de una reactivación partidista, las cifras reflejan una falta de tracción social pese a los anuncios, mensajes motivacionales y ajustes discursivos impulsados por la dirigencia.
Uno de los elementos más llamativos fue la apuesta por estrategias superficiales para atraer militantes, como la habilitación de una aplicación digital y el ofrecimiento de rifas de teléfonos iPhone para jóvenes. Sin embargo, estas acciones no se tradujeron en un aumento significativo de afiliaciones ni en un interés sostenido por incorporarse al partido.
El balance golpea directamente al liderazgo de Jorge Romero Herrera, quien presentó el relanzamiento como un punto de inflexión para el PAN. Los números, no obstante, cuestionan su capacidad de reorganización, al mostrar que la campaña no generó entusiasmo ni renovación real en la militancia.
El contraste se vuelve más evidente frente a Movimiento Regeneración Nacional, que en el mismo periodo reportó millones de afiliados, ampliando la distancia entre ambas fuerzas políticas. Mientras Morena presume crecimiento masivo, el PAN permanece estancado, incluso recurriendo a incentivos que no lograron impacto.
Así, el relanzamiento encabezado por Romero Herrera terminó por confirmar el momento crítico del PAN, un partido que, pese a cambiar logotipos, discursos y mecanismos de afiliación, no consiguió reconstruir su base social ni ofrecer señales claras de recuperación política.
