En su intento por redefinir su papel en la oposición, el Partido Acción Nacional (PAN) parece mirar más hacia las élites empresariales que hacia la ciudadanía. Su dirigente nacional, Jorge Romero, aseguró que el partido mantendrá las puertas abiertas a figuras externas, incluyendo a empresarios como Ricardo Salinas Pliego, quien en las últimas encuestas ha aparecido entre los nombres con mayor reconocimiento rumbo a las elecciones presidenciales de 2030.
Durante una entrevista con Milenio, Romero fue cuestionado directamente sobre si el dueño de TV Azteca podría convertirse en una carta panista. El líder del PAN no descartó la posibilidad, al sostener que “cualquiera” podría sumarse al proyecto, siempre que cumpla con ciertos filtros internos. Sin embargo, esa afirmación fue interpretada por muchos como un guiño a los grandes capitales y a los sectores empresariales que han mantenido una relación ambigua con el poder político.
El gesto cobra relevancia si se considera que Salinas Pliego ha sido uno de los empresarios más controvertidos del país, tanto por sus frecuentes enfrentamientos con el gobierno federal como por su estilo provocador en redes sociales. Su eventual acercamiento al PAN podría reflejar una estrategia de supervivencia política del blanquiazul, que tras varios años de derrotas electorales, busca en las figuras mediáticas una vía rápida para recuperar protagonismo.
Romero insistió en que el partido aplicará “filtros” para evaluar a los posibles aspirantes, pero evitó precisar qué valores o principios definirían esa evaluación, lo que deja abierta la duda sobre si el PAN prioriza la ética política o la conveniencia electoral.
Otro de los temas que marcó la conversación fue la presencia de Claudio X. González en el evento de relanzamiento del partido. Romero justificó su participación argumentando que representa el acercamiento del PAN con la sociedad civil. Sin embargo, para muchos analistas, la presencia de González simboliza la alianza del partido con los grupos empresariales y de poder económico, más que un vínculo genuino con los ciudadanos.
Mientras el PAN insiste en presentarse como un partido renovado, sus gestos parecen apuntar hacia una “renovación” basada en las élites. En lugar de fortalecer sus bases sociales, Romero apuesta por la incorporación de empresarios y figuras con alta visibilidad pública, aunque estas no necesariamente representen los intereses de la mayoría.
La pregunta que queda en el aire es si Acción Nacional realmente busca reconstruir su identidad democrática, o simplemente encontrar un nuevo rostro para sostener su estructura tradicional, ahora con el respaldo de magnates mediáticos y financieros.
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