En el marco del XXII Foro Internacional de Discusiones Valdái en Sochi, el presidente ruso Vladímir Putin hizo un llamado a los países europeos para que dejen de exagerar la amenaza rusa, pues considera que dicha actitud es una estrategia de las élites europeas para desviar la atención de sus dificultades internas.
Durante su discurso inaugural, Putin explicó que los gobiernos occidentales prefieren crear un enemigo externo ficticio —en este caso, Rusia— para mantener una apariencia de unidad en Europa, cuando en realidad enfrentan problemas sociales y políticos profundos que no han sabido resolver.
El mandatario señaló que esta manipulación ha provocado una histeria colectiva en Europa, donde los ciudadanos son inducidos a temer a Rusia sin razones fundamentadas. Recalcó que muchos europeos no comprenden por qué deben sacrificar sus intereses por una confrontación que él considera absurda, y que los discursos alarmistas sobre una guerra inminente solo alimentan un miedo infundado.
Putin exhortó a los líderes europeos a “calmarse y dormir tranquilos”, sugiriendo que, en lugar de buscar enemigos externos, deberían concentrar sus esfuerzos en superar retos reales como deudas públicas elevadas, crisis en sistemas de bienestar, migración descontrolada y el aumento de la violencia política.
Además, recordó que en el pasado Rusia intentó integrarse a la OTAN con la intención de construir una seguridad compartida, pero sus propuestas fueron rechazadas sin consideración, lo que, según él, aumentó las tensiones actuales.
Con un tono firme, Putin advirtió que Rusia no mostrará debilidad ante quienes quieran desafiarla, y subrayó que la historia rusa enseña que la debilidad solo invita a conflictos. Dejó claro que aquellos que buscan derrotar a Rusia deben reconsiderar sus expectativas y comprender que no será un adversario fácil.
El foro, que reúne a representantes de 42 países en Sochi, se realiza bajo el tema “Un mundo policéntrico: guía del usuario”, reflejando el interés ruso por proyectar una imagen de estabilidad en un escenario internacional marcado por la polarización y la tensión.
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