El periodista Eduardo Ruiz-Healy dedicó un segmento de su programa en Radio Fórmula a analizar la marcha de la llamada Generación Z, programada para el próximo 15 de noviembre. Aunque el evento se presenta como una movilización organizada por jóvenes, el comunicador puso en duda esta narrativa al observar el creciente involucramiento de figuras de la oposición.
Ruiz-Healy explicó que, pese a que la convocatoria se dirige a jóvenes de entre 15 y 25 años, no existe claridad sobre quiénes coordinan realmente el movimiento, lo que consideró un punto relevante dada la falta de transparencia. El periodista destacó que en los materiales públicos no se identifica una dirección clara ni representantes visibles, algo que él, incluso con trayectoria en el análisis político, no ha logrado ubicar.
Además, subrayó que la marcha afirma representar a un sector juvenil tradicionalmente distante de la política. Según apuntó, encuestas recientes muestran que este grupo etario suele mostrar poco interés en temas partidistas, por lo que le resulta llamativo que de pronto exista una movilización atribuida a ellos. El comunicador cuestionó la aparente contradicción entre el desinterés documentado y la repentina activación política atribuida a la Generación Z.
En su comentario, Ruiz-Healy también hizo referencia a la intención de participación del expresidente Vicente Fox. A su juicio, la aparición de Fox —y de otros actores identificados con el PRIAN— refuerza la percepción de que la marcha podría estar influida por intereses políticos opositores y no exclusivamente construida desde la ciudadanía joven.
El periodista explicó que la adhesión de estas figuras, lejos de fortalecer la credibilidad del movimiento, podría desvirtuar sus objetivos, pues abre la puerta a sospechas sobre quién impulsa realmente la convocatoria. En tono crítico, aseguró que este tipo de involucramiento permite entender por qué desde el gobierno se señala a la oposición como posible promotora de la marcha.
Finalmente, Ruiz-Healy sostuvo que considera razonable la postura oficial que apunta a la participación de actores opositores en la organización, afirmando que si este fuera el caso, debería reconocerse abiertamente.
«Yo sí creo a la presidenta cuando dice que la oposición está detrás de esto, me parece que es muy probable que así sea«
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