InicioJusticiaHugo Aguilar transforma la toga judicial en expresión cultural de pueblos indígenas

Hugo Aguilar transforma la toga judicial en expresión cultural de pueblos indígenas

Hugo Aguilar Ortiz ha llevado los bordados indígenas al centro simbólico de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al incorporar en sus togas elementos de los pueblos mixteco, zapoteco y purépecha. Su vestimenta ha generado debate por romper con el formalismo tradicional del máximo tribunal, pero también ha abierto una lectura sobre identidad, memoria cultural y representación dentro de uno de los espacios institucionales más relevantes del país.

Entre las tres togas que posee el ministro presidente, la de gala ocupa un lugar especial por su carga familiar y comunitaria. Fue la que utilizó el 1º de septiembre del año pasado durante la sesión solemne de instalación de la llamada “nueva” Suprema Corte, y contiene bordados realizados por su madre y su hermana. Las tiras, elaboradas a mano en punto de cruz, rodean la vestidura con figuras en rosa mexicano, azul, naranja, morado y amarillo, inspiradas en la tradición ñuu savi de San Miguel El Grande Tlaxiaco, en la Mixteca Alta de Oaxaca.

Para Aguilar, esa toga representa mucho más que una decisión estética. “Desde una de las cunas más humildes de esta nación (San Miguel), hasta la Suprema Corte de Justicia, un bordado que hace apenas un año vestía la elegancia de mi madre y de mi hermana, hoy viste la justicia para nunca más olvidar a quienes debemos servir, a quienes no debemos fallar y desde dónde se puede construir un sistema de justicia para nuestra realidad”, expresó. También afirmó: “Es un bordado que me lleva a las lágrimas, al tiempo que me cobija y me da la fuerza necesaria para transformar la justicia de nuestro país”.

Las otras dos togas también tienen un fuerte peso cultural. Una fue adquirida por la Corte, como las de sus ocho compañeros del pleno, pero fue adaptada con una tira horizontal de bordados elaborados por mujeres zapotecas de San Vicente Coatlán, Oaxaca, con colores vibrantes y motivos inspirados en la naturaleza y la cultura regional. La tercera fue un obsequio de representantes de la comunidad purépecha de Cuanajo, Michoacán, con una tira tipo estola tejida en telar de cintura patakwa, técnica ancestral que conserva fajas con grecas tradicionales.

Aguilar también ha defendido la presencia del bastón de mando y del arte indígena en el alto tribunal como una forma de reconocer la diversidad cultural del país. “La cosmovisión de los pueblos, su relación con la naturaleza, la belleza de sus entornos naturales y su visión de futuro se plasma en sus bordados, tejidos y en sus formas de vestir”, señaló. Su argumento coloca la vestimenta judicial como un vehículo de memoria, pertenencia y representación institucional.

Desde esa perspectiva, la presencia de los bordados en el pleno de la Corte no solo rompe con una imagen tradicional de sobriedad judicial, sino que introduce un mensaje sobre el país que busca representar. “La presencia de los bordados en el salón del pleno de la Corte nos recuerda lo que somos, así como el país que queremos ser; una nación diversa, justa y en paz; un país donde nadie deje de ser lo que es en aras de una sociedad homogénea e imaginaria”, concluyó el ministro presidente.

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