En una nueva aparición pública, Rosario Robles volvió a colocar su paso por prisión en el centro del debate político, al asegurar que su encarcelamiento fue resultado de una decisión directa del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien acusó de haber actuado por motivos personales y políticos.
Durante una entrevista, la exfuncionaria afirmó que su detención respondió a una “venganza política”, construyendo una narrativa en la que se presenta como víctima de una persecución desde el poder.
“Andrés Manuel sabía que tenía que detenerme porque me conoce; casualmente, fui la única que encarceló sin ninguna prueba, sin nada que sustentara esta persecución, más que una venganza política, pero también un objetivo político”, señaló.
Las declaraciones de Robles incluyen señalamientos directos sobre la supuesta fabricación de un delito en su contra, sin que en su exposición se presenten elementos adicionales que respalden dichas acusaciones, más allá de su propio testimonio.
Para reforzar su versión, la exsecretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano recurrió a su cercanía pasada con López Obrador, recordando que lo apoyó en distintas etapas de su carrera política, incluyendo su llegada a la dirigencia del PRD y la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
En su relato, Robles sostiene que esa relación le permitió conocer el perfil del exmandatario, al que describió como alguien marcado por el resentimiento tras el proceso electoral de 2006, lo que, según dijo, derivó en una visión donde su “misión histórica” justificaría cualquier acción.
“Ya desde entonces se veían rasgos que se potenciaron en 2006… Tenía una visión muy evangélica; a AMLO le hizo mucho daño ese resentimiento de 2006, desarrolló este síndrome de hubris donde siente que no le tiene que rendir cuentas a nadie porque su misión es ante la historia y ante un objetivo supremo que justifica cualquier medio”, aseguró.
Bajo esta línea argumentativa, Robles planteó que su encarcelamiento formó parte de una estrategia para neutralizarla políticamente, al considerar que representaba un obstáculo para el proyecto de López Obrador debido a su trayectoria, vínculos territoriales y experiencia en distintos estados del país.
“Él sabía que me tenía que encerrar para que su proyecto no tuviera ningún obstáculo”, afirmó.
Además de centrar su discurso en su caso personal, la exfuncionaria amplió sus críticas hacia el actual contexto político, cuestionando el alcance de la llegada de Claudia Sheinbaum al poder.
“Llegaron sus compañeras, sus amigas, las que militan en su partido y en su corriente, no las que representan causas o proyectos diferentes”, expresó.
Con ello, Robles incorporó un discurso sobre desigualdad y exclusión, al señalar que aún existen mujeres que enfrentan condiciones adversas fuera del grupo político gobernante.
Así, su posicionamiento no solo reabre el debate sobre su encarcelamiento, sino que articula una narrativa que combina victimización, acusaciones directas y cuestionamientos al proyecto político actual, en la que su experiencia personal es utilizada como eje para criticar tanto al pasado como al presente del poder en México.
